martes, 23 de mayo de 2017

SAUVAGE: Calavera de chapitas de botella

Magnífica calavera de aires mexicanos hecha completamente de tapitas de botella, sobre un árbol del parque del barrio Simón Bolívar (Parque Chacabuco, Buenos Aires). Autor: A. Nónimo.

Soy consciente de que no está hecha de tinta ni de algo similar , pero SÉ QUE UDS. SERÁN COMPRENSIVOS.









viernes, 19 de mayo de 2017

"Las Aventuras de Don Pancho Talero", de Arturo Lanteri

Fíjense los retorcidos caminos de la difusión cultural: Alguna clase de freak fotocopió de la revista "El Hogar" unas cuántas páginas de la antediluviana historieta "Las Aventuras de Don Pancho Talero", de Arturo Lanteri, y las anilló (junto a otros materiales que saldrán pronto a la luz). Luego tiró o perdió o vendió el artefacto, apareciendo misteriosamente en una librería de segunda mano de Villa Urquiza, donde yo lo encontré entre pilas de publicaciones polvorientas y forradas de cuero marroquí y lo compré por monedas, y ahora las pongo a disposición de todos ustedes.

Se dice que la historieta de Lanteri (de la cual el autor realizó varias versiones cinematográficas) era una especie de copia más o menos libre de "Bringing up father", de Geo McManus. Me pareció interesante subir las que contienen alguna clase de contenido político, donde podemos ver las grietas y enfrentamientos de la época, y referencias a Yrigoyen, Alvear, Radowitzky, así como episodios de actualidad que alguien más inmerso en la historia argentina interpretará mucho mejor que yo.



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(Las Aventuras de Don Pancho Talero, recopilación anónima, originales de revista "El Hogar", 1930)

viernes, 12 de mayo de 2017

El final de "Dulzura Infernal", de Max

Allá en los fastuosos años 80 los lectores de historieta argentinos comprábamos la edición española de "Metal Hurlant". En determinado momento la revista dejó de salir, o tal vez dejó de ser importada o quién sabe qué cosa (no tengo ganas ni de googlear el tema) y como ocurre en estos casos (similar martirologio vivimos con la edición en fascículos de "Akira"), nos quedamos con un palmo de narices ante la ausencia de final de las series publicadas con continuará".

Una de las historietas que quedó trunca era "Dulzura Infernal", de Max, no el Max español de "Peter Pank", sino el menos conocido Max Perramon, autor francés de línea chunga y al mismo tiempo elaboradísima. La historia narraba una delirante intriga palaciega en el infierno, protagonizada por el Barón Bad Miloo, que era exactamente eso: un Milú malo, un demonio con la cara del perro Milú. Y si no alcanza con estos datos para que les agarre la ansiedad por leerla, qué puedo decir, no tienen sangre en las venas.



Por suerte, gracias a la magia de las amistades digitales pude pedirle hace un par de años a mi amigo Fernando Guerrieri, residente en Francia, que me consiguiera un libro con la historia completa (¡Gracias otra vez, amigo!!!), lo que me permite ahora compartir el final de "Dulzura Infernal" (que puede leerse perfectamente con el francés del secundario,tiene dibujitos)

Resumen hasta ahora: El Barón Bad Miloo no logra cumplir una misión de su jefe, Satán, y huye del infierno junto a su ayudante Lucifer. Azarosamente terminan refugiados en la casa de Stravikius, un demonio "cuya alma es de una negrura insoprtable". La página que sigue es la última que pudimos leer en la "Metal Hurlant":

























Como yapa, un pequeño álbum donde se presenta a Bad Miloo y a algunos de sus "compañeros infernales":

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(Doceur Infernale, Editions Humeurs, 2003)

martes, 9 de mayo de 2017

El Mono recomienda: Mantrul 2



Salió el nuevo libro del gran Mantrul, y le escribí este prólogo:

Mantrul se descubre así: Agarrás y estás navegando por el Internet o por Facebook y de golpe te aparecen estos chistes, algunos sumamente crueles, desagradables, otros donde nos lanza al vacío del sinsentido y nos deja abandonados allí, colgados del risco, dibujados RE MAL, aparentemente con un órgano sexual, sin ningún tipo forma o regla o transportador o algo, muchos sin un remate propiamente dicho.Y decís “Pero, pero, pero, ¿qué es esto?” Y en bajo cierto estado de shock empezás a pasar de chiste en chiste, murmurando “¿Mantrul? ¿Qué es eso? ¿Es un nombre? ¿Es el nombre de una persona? ¿Un degenerado con una máscara de goma puesta? ¿Es una máquina? ¿O es un hombre haciendo chistes con una máquina, una máquina que parece medio descompuesta”.

Y seguís “clikeando” o “scrolleando” (o alguna de esas palabras en inglés provenientes del mundo digital), y en el tercer o cuarto chiste empezás a hahahahaha qué hijo de puta. Se te va la parte de que pensás que el tipo es una máquina, o un degenerado con una máscara de goma, y te empezás a reir, porque Mantrul será lo que quieras pero ES gracioso, con una risa salvaje, la risa libre del que se ríe de una barbaridad que dijo otro, así que ni siquiera tiene que sentirse responsable por la barbaridad. Es una risa un tanto cobarde, que se esconde tras las espaldas de un tercero –“¡lo dijo él, eh, no yo!”-, pero no por ello menos alegre y sincera.

Mantrul, en persona y como tantos dibujantes y humoristas gráficos, no produce una impresión en especial. Sin ofender lo digo. Parece un estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA (tal vez lo sea. No lo conozco tanto, y no trato con estudiante de Ciencias de la Comunicación desde hace quince años), un pibe normal, agradable, educado. Sólo a través de sus chistes nos enteramos de lo monstruoso que puede llegar a ser; sólo a través de sus chistes es un degenerado con una máscara de goma, o una máquina manejada por un hombre que se llama “Mantrul” (el hombre, o la máquina, o ambos).

Pero no se agota Mantrul en el efecto de la “barbaridad” (perdón por la palabra de tía Etelvina), el escándalo o “Incorrección Política”. No lo confundamos con un simple provocateur que de esos hay ejércitos. Hay tantos que queda menos gente a la que provocar que provocateurs. No. Mantrul tiene la personalidad suficiente (esa personalidad que no se fabrica sino que simplemente existe) como para que sus dibujos superen el simple escándalo y transmitan otra cosa, una sensación de extrañeza, de inquietud, la sensación de encontrarnos ante una criatura de laboratorio mal terminada que nos cruza en un pasillo y nos habla en un idioma raro, entre checo y guaraní, de bebés muertos y de mecánica cuántica, que por momentos parece un idiota y por otros un genio, y no sabemos cómo asirlo o definirlo. Una sensación que sólo podría describirse como “Mantrulidad”.

Por edad del autor y origen digital, la “Mantrulidad” tal vez no tendría sentido en un medio gráfico tradicional. Los chistes de Mantrul no tienen forma ni tamaño definidos, utiliza un color digno de Paint, ni hablemos del brutal estilo de dibujo. Sin embargo, en nuestra cultura aún tiene peso y prestigio esto que ud. acaba de comprar: El Libro. El Libro físico, con páginas, tapas y papel. Ignoro si a Mantrul, por su edad y origen, le importa tener El Libro (aparte ya tiene otro, así que para él ni siquiera es una novedad). Quiero decir, si vive en un nivel tal de modernidad tal que tener Libro le da lo mismo que tener Facebook o Snapchat. En cambio, el lector grande, que tiene una biblioteca y pasa horas mirando los lomos de sus libros uno al lado del otro y pensando más y mejores formas de clasificarlos, agradece tener este compolado de chistes en la mano, para seguir riéndose sincera (y cobardemente) tras las espaldas del degenerado con máscara de goma.

¡Long live the Mantrulity!

viernes, 5 de mayo de 2017

"Las Aventuras de Ulises", de Ayax Barnes

Este libro forma parte de las adaptaciones de mitos griegos de los Cuentos de Polidoro, en este caso escrito por Beatriz Gudiño Kieffer. Podemos disfrutar en esta ocasión de las increíbles escenas a doble página del maestro Barnes:





































(Las aventuras de Ulises, Centro Editor de América latina, 1968)

viernes, 28 de abril de 2017

"Doña Máxima" y otras cosas, de Jorge Sanzol

Decía Carlos Nine: "Es cierto que Jorge Sanzol, que no hacía chistes, era en líneas generales un ilustrador, un humorista, un diseñador. Pero cualquier observador atento y con mínima cultura visual sabía que estaba frente a un artista plástico de trascendencia. Todos sabíamos que él sabía. No era pícaro ni demagogo ni acomodado. No hacía lobby, no jetoneaba. El tipo había estudiado, había experimentado, tenía curiosidad, en fin, arriesgaba, laburaba."

Es llamativo e imperdonable el poco material que se encuentra de Jorge Sanzol (1948-2000) en la web. Comparto con ustedes algunas historietas e ilustraciones de Sanzol en la Chaupinela -en una etapa muy particular que podríamos llamar Crumb-fleischeriana-- entre otras cosas las historietas (algo raro porque era más humorista que historietista) de la incalificable Doña Máxima, quien podría figurar en la galería de "chicas malas" de la historieta argentina junto a Mamá Pierri o Beti Rispo.

























Rep, Carlos Nine y Ena Wolf hablan de Sanzol en el momento de su muerte aquí.

(Chaupinela nros. 1 al 6, Editorial de la Urraca, 1974-75)